Cuando alguien que amas la está pasando mal, casi siempre queremos ayudar. Y con la mejor intención terminamos diciendo justo lo que no ayuda.
A veces no se trata de las palabras correctas. Se trata de no salir corriendo cuando el otro te muestra algo que duele o que no sabes cómo manejar.
Un marco simple que cambia cómo te relacionas con el dolor del otro.
Si estás sosteniendo a alguien que la está pasando muy mal, tú también necesitas apoyo. Acompañar desde el agotamiento no ayuda a nadie.